23 agosto 2018

Historia y curiosidades del gato de la fortuna

El gato chino de la suerte, (lucky cat), Si es ese simpático animalito dorado que nos da la bienvenida en los restaurantes chinos y japoneses de todo el mundo. ¿Qué demonios hace allí? ¿Por qué es dorado? ¿Es chino o japonés? ¿Se mueve por un hechizo milenario chino o lleva pilas? Hoy despejamos todas tus dudas.
El nombre Maneki Neko viene del japonés MANEKI (invitar a pasar) NEKO (gato) que junto significa “gato de la fortuna”. Se representa mediante un gato que levanta su pata izquierda invitando a la gente a entrar en los negocios y en la pata derecha una moneda antigua japonesa llamada koban como símbolo de fortuna, y tiene por lo general un barbero y un collar con un cascabel que se cree ahuyenta los malos espíritus.
¿Es chino o japonés?
Lo primero que hay que saber del gato chino de la suerte es que… ¡No es chino! Aunque existe una fuerte disputa entre chinos y japoneses, el gato (que en china se conoce como Zhaocai Mao) es de origen japonés, donde es llamado Maneki Neko.
Generalmente se confunde su origen debido a un proverbio tradicional chino que dice que cuando un gato se frota la cara hasta las orejas significa que va a llover. También se cree que cuando esto ocurre van a venir visitantes a casa. 
Historia del gato chino de la suerte (La Leyenda)
Como todas las leyendas antiguas, existen distintas versiones sobre el mismo símbolo. Sin embargo la más coherente en relación a su figura, y la que ha sido más aceptada como referente hasta nuestros días es la siguiente:
Cuenta la leyenda que durante el siglo XVII (la era Edo), en la época de los señores feudales, existía en Tokio un templo que tenía serios problemas económicos y estaba semi-destruido. El sacerdote que vivía en templo era muy pobre pero aun así compartía la escasa comida que tenía con su gata, Tama.
Un día un señor feudal de gran fortuna fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo.
Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que una gata de color blanco, negro y marrón, le hacía señas con la pata invitándole a entrar al templo. En el momento en que dejó el árbol donde se refugiaba, y se acercó para ver de cerca a tan singular gata, cayó un rayo sobre el árbol que le había dado cobijo.
Agradecido con la gata, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, financió las reparaciones del templo y éste prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre. 
Cuando el felino murió, fue enterrado en el cementerio de gatos del templo de Goutokuji con gran respeto y amor, y el Maneki Neko fue erigido en su honor.
“La tradición dice que cuando acoges en tu casa a un gato hambriento, cuando le das cobijo y lo acoges en tu casa, la fortuna se fija en ti.”
Simbología del gato chino
Actualmente la figura del gato chino de la suerte se utiliza para atraer la fortuna. Los chinos lo utilizan en viviendas y comercios para atraer fortuna y clientes.
Dependiendo de la pata que levanten, el gato chino de la suerte tiene un milenario poder distinto:
  • Si es la pata derecha, sirve para traer dinero y fortuna.
  • Si es la pata izquierda, sirve para atraer visitas.
  • Si son las dos patas, sirve como protección para tu vivienda o negocio.
Es importante mencionar que no solo el movimiento de sus extremidades tiene  una función específica. Normalmente vemos a estos felinos de color dorado, pero también lo podemos encontrar en diferentes tonalidades que nos podrán ayudar en materias específicas:
  • Blanco, naranja y negro: es el color de la gata original y uno de los más famosos. Sirve para dar suerte a los viajeros.
  • Dorado o plateado: es otro de los más utilizados, sirve para atraer fortuna a los negocios.
  • Rojo: da éxito en las relaciones amorosas o en la búsqueda de una pareja.
  • Amarillo: sirve para mejorar tu economía.
  • Verde: ayuda con los problemas de salud y entrega seguridad a nuestro hogar
  • Azul: ayuda a cumplir tus sueños.
  • Rosa: ayuda a encontrar a la persona de tu vida para casarte.
  • Negro: aleja la mala suerte.
  • Blanco: atrae cosas buenas para tu vida.
  • Tricolor (Blanco, negro y naranjo): Este gato lleva por nombre Calico. Se piensa que esta figura es la que más suerte atrae y además, entrega fortuna a las personas que gustan de viajar constantemente.

Accesorios del maneki-neko
En ocasiones, los maneki-neko también portan algún accesorio, como un mandil, un collar o una campana.
  • Koban (monedas de oro de la época Edo): Buena suerte
  • Mazo de dinero: (que lleva escrito el carácter Fuku, que significa prosperidad). Si ves un martillo pequeño, representa riqueza. Cuando se agita, se supone que el martillo atrae dinero.
  • Carpa: La carpa japonesa es símbolo de abundancia y buena suerte.
  • Cuenta o joya: También es para atraer dinero. Otros piensan que es una bola de cristal y representa sabiduría.

Curiosidades
  • En China suelen tener gatos reales en muchas tiendas y restaurantes para atraer suerte. Si uno de plástico funciona, imagínate uno real.
  • El gesto que realiza con la mano el Maneki Neko no es de despedida, sino de bienvenida.
  • En el sur de China tienen la creencia de que los gatos pueden ver cosas que los humanos no podemos, como fantasmas. La gente compra gatos para mantener los malos espíritus alejados.
Para los japoneses trae suerte adoptar un gato de la calle. Además hay templos dedicados a los Maneki Neko e incluso dar de comer a un gato callejero se considera una ofrenda a este peculiar Dios tan majo. Se dice que un Maneki Neko en el lugar de trabajo, el hogar o incluso una página web atrae la buena suerte y los visitantes. Incluso soñar con gatos maneki nekos es símbolo de buena fortuna y prosperidad en los proyectos en que estemos embarcados.
Así que ya sabes, sí quieres que te vaya bien en tu vida, hazte con una legión de gatos chinos de la suerte en su gama completa de colores y con distintas patas levantadas. Te vas a dejar algo de dinero y espacio en tu casa, pero si funciona merecerá la pena, ¿o no?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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21 agosto 2018

¿Por qué nadie sonreía en las fotos antiguas?

En la actualidad estamos acostumbrados a sonreír o incluso a hacer muecas en las fotografías. Cuanto más divertidas mejor. Sonreír es un acto casi instantáneo cada vez que nos ponen delante el objetivo de una cámara. Pero no siempre fue así.
Si echamos un vistazo a viejas fotos, ya sea en viejos álbumes familiares, en libros, o la propia internet, comprobaremos que lo normal es ver un semblante serio, sin importar rango de edad ni de sexo.
Lo cierto es que existen motivos de bastante peso por los que nuestros antepasados no asomaban ni una tenue sonrisa ante el objetivo.
DIFERENCIAS SOCIALES
Para empezar, estaba la clase social. Si ojeamos cuadros a partir del siglo XVII en adelante, comprobaremos, y así era en todos los casos, que los únicos que salían riéndose en las fotografías (o en los cuadros) eran los bufones, los pobres, las prostitutas y los borrachos. De ahí que el resto de la sociedad se distinguiera de tales personajes con un semblante serio, cohibido, hierático y casi sepulcral.
MOTIVOS TÉCNICOS
Otro de los motivos de peso y casi diríamos que el principal, era que la realización de una fotografía a finales del siglo XIX y principios del XX requería de largas exposiciones, es decir, se trataba de permanecer durante largo rato en la misma postura hasta que la imagen quedaba grabada como tal. Como es lógico, sostener una imagen sonriente durante tanto tiempo era una tarea bastante ardua y sin sentido y que probablemente habría provocado que el rostro saliera un poco borroso.
SENTIDO DEL RIDÍCULO
También es algo que ha cambiado exponencialmente con el paso del tiempo. Antiguamente se pensaba que sonreír delante de la cámara era un acto estúpido, y probablemente se deba más a la vergüenza que a otra cosa. En los retratos antiguos más que retratar el físico de la persona se retrataba su moralidad
Hacerse una fotografía era un acto importante y si uno no era captado medianamente bien (una mala mueca, un gesto torcido…) tendría una fotografía vergonzosa para el resto de su vida. De hecho, el escritor Mark Twain era de los que opinaba que “no hay nada más demoledor que llegar a la posteridad con una sonrisa tonta fijada para siempre en tu cara”. De ahí que hacerse una foto no era cosa de niños. Era algo muy serio.
En 1703, un escritor francés llegó a decir que mostrar la dentadura era tener falta de decoro; que si la naturaleza nos había dado los labios para encubrirlos, era por algo. También es obligatorio destacar que antiguamente casi nadie tenía una dentadura en condiciones (sin implantes, ortodoncias o una buena higiene bucal, es comprensible), por lo que era más adecuado posar con rostro serio que mostrar una boca mellada o unos dientes mal formados.
Esta tendencia no cambió hasta bien entrado el siglo XX, con la popularización de las fotografías y gracias también al cine, cuyas estrellas se sometían a numerosas sesiones de fotografía en las que aparecían la mar de sonrientes. Ello, sumado también al mundo de la publicidad, ayudó a relajar el concepto de foto y a acercarlo hasta lo que es hoy día.
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20 agosto 2018

¿Sabes lo que hay en tu ombligo?

            
Hay gente que no ve nada en su ombligo, mientras que otra tiene que limpiárselo cada día.
Parece ser que hay dos cosas que uno debe saber sobre la suciedad que se forma en los ombligos.

La primera es que lo que se forma en el interior del ombligo recibe el nombre científico de "pelusa de ombligo".
La segunda es que estas pelusas se forman en mayor cantidad en hombre peludos de mediana edad, y especialmente en aquellos que acaban de subir de peso recientemente.

Estas son las conclusiones de una investigación de la Universidad de Sydney, Australia, liderada por Karl Kruszelnicki.
El doctor Karl, como lo conocen sus fans, tiene un programa de radio sobre ciencia en Australia, y recientemente uno de sus oyentes preguntó sobre cómo se forma la suciedad del ombligo.

Esto provocó que el doctor Karl distribuyese un cuestionario a través de internet con el fin de averiguar más sobre ese lugar al que nunca nos miramos.
Pero el doctor Karl no fue la primera persona a la que se le ocurrió esto.
En 2009 un investigador de la Universidad Tecnológica de Viena llamado Georg Steinhauser publicó una hipótesis sobre el ombligo en una importante revista científica.

Por alguna razón Steinhauser recolectó la pelusa de su ombligo cada día durante tres años. Aunque insiste en que su nivel de higiene personal es bueno, su ombligo se llena da pelusa invariablemente cada día.
En total el investigador recolectó 503 muestras de su ombligo, cuyo peso combinado no llegó ni a un gramo.De media, cada muestra tuvo una masa de 1,82 miligramos, y la mayor de todas ellas pesó 9,17.

Pero Steinhauser no solo se limitó al peso, sino que también analizó la composición química de las muestras.
Steinhauser encontró, además de restos de su camiseta de algodón, polvo, restos de piel, grasa, proteínas y sudor.

Aunque Steinhauser y Kruszelnicki parecen haber sido los único investigadores obsesionados con sus respectivos ombligos, hay una investigación en curso con el fin de determinar mejor la diversidad de sustancias que nos podemos encontrar en estos recovecos.
ob Dunn, investigador del departamento de biología de la Universidad de Carolina del Norte inició un proyecto llamado "Proyecto de diversidad del ombligo".

En 2011 Dunn y sus colegas recogieron muestras de más de 500 voluntarios en una conferencia científica en Carolina del Norte.
Pero esta vez no estaban interesados en la pelusa: querían saber más sobre los microbios que habitan el ombligo.
"El ombligo es uno de los hábitats que tenemos más cercanos, y sin embargo es uno de los más desconocidos", aseguran los investigadores, por lo que se propusieron ver qué bacterias los habitaban.
Dunn y sus colegas descubrieron que la diversidad microbiológica de los ombligos es enorme.

En las 60 muestras que analizaron contaron al menos 2.368 especies distintas y sospecharon que tal número podría ser incluso mayor.
Pero la mayor parte de las bacterias que encontraron son bastante raras: 2.128 se hallaban presentes en los ombligos de tan solo seis personas.
De hecho, la mayoría estaban en tan solo un individuo.
Aunque no había especies comunes a todos los individuos, ocho tipos distintos de bacterias estaban presentes en al menos un 70% de los participantes.
Estas ocho bacterias conformaban casi la mitad de todas las encontradas.
¿Por qué tal nivel de diversidad? Dunn sospecha que algunos de estos microbios se han adaptado a la vida en contacto con la piel humana, mientras que otro están simplemente de paso.

Para entender mejor esto, ponen como ejemplo un estuario, donde algunos peces pasan un tiempo mientras que otros consiguen adaptarse y hacen de este sitio su habitat permanente.
De la misma forma, un número desproporcionado de los árboles de una selva tropical están adaptados de forma única al clima de los trópicos, mientras otros son capaces de crecer en este clima pero no pueden formar comunidades muy grandes.

A pesar de que la enorme riqueza de bacterias hace imposible predecir lo que se puede encontrar en el interior del ombligo humano, los investigadores pueden concluir cuáles de estas especias son las más comunes y cuáles son más raras. Así que aunque tu ombligo no se llene cada día de pelusa no te preocupes: aun así seguirá siendo un lugar donde pasan cosas muy excitantes.

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