14 diciembre 2014

Los hombres mueren de formas más ridículas que las mujeres

           
Tras recopilar varios médicos del Reino Unido sobre los datos proporcionados por los premios Darwin, el especial de Navidad la revista British Medical Journal ha publicado un estudio que sugiere que los hombres son más propensos a acabar en la sala de urgencias de un hospital tras sufrir algún accidente ridículo fruto de su temeridad.
A pesar de que el propósito principal del estudio es suscitar la hilaridad, se pone de manifiesto que los varones tienen mayor predisposición a comportamientos de riesgo innecesario, probablemente moldeados por la presión evolutiva.
Los investigadores han contado los ganadores desde 1995 hasta 2014 y los hombres representan 282 galardones, frente a 36 femeninos. Por lo tanto, los hombres constituyen el 88,7% de los ganadores de estos premios
Entre los ganadores destaca un tipo que deseaba sacar fotografías a paracaidistas acompañándoles en su caída, pero olvidó ponerse uno él también. Otro que quiso iniciarse en el mundo de la delincuencia en una tienda de armas en hora punta con un coche de policía estacionado justo en la entrada. O un terrorista que mandó una carta bomba, pero no puso sellos suficientes. Al recibir devuelta la carta, no dudó en abrirla y murió por la explosión.
Esta estupidez consuetudinaria de los hombres está asociada a una limitación biológica: los hombres pueden expulsar espermatozoides sin menoscabo, embarazando a todas las mujeres que quieran, pero las mujeres, de quedarse embarazadas, deben invertir un gran esfuerzo biológico en gestar al bebé. Dicho de otra manera: las mujeres deben cuidar mucho de quién se quedan embarazas por mor de que el padre no sea de los que traen recursos a casa o protege a la cría (estamos hablando de tiempos pretéritos, claro está, en los que nuestros cerebros quedaron moldeados hasta el día de hoy).
O como corolario: las mujeres son las que escogen, y los hombres deben hacer aspavientos para ser escogidos.
Así pues, si los hombres tienen una esperanza de vida inferior a la de la mujer es, en parte, porque el hombre tradicionalmente toma el rol de conquistador, adoptando más conductas de riesgo, bebiendo más, fumando más, corriendo más con el coche, etc., como los pavos reales arrastrando enormes colas de colores que les imposibilita huir de los depredadores.
Por si fuera poco, la testosterona, que incita a esta clase de comportamientos, también es mayor en hombres que mujeres. Por ejemplo, es menos probable que un hombre lleve cinturón de seguridad que una mujer. También conducen de forma más agresiva. Tal y como explica Tom Vanderbilt en su libro Tráfico:
Los hombres hacen cosas como ir en moto más que las mujeres, una actividad que es veintidós veces más propensa a ocasionar la muerte que conducir un coche. Los motociclistas varones, desde Vietnam hasta Grecia pasado por Estados Unidos, tienen menos probabilidades que las mujeres de llevar casco.
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