10 noviembre 2014

Red 5G: Podremos contactar con otros simplemente pensando en ellos

           
La red de telecomunicaciones de quinta generación, el 5G, permitirá un flujo de información tal que no serán casi necesarios los dispositivos externos: podremos contactar con un amigo simplemente pensando en él, gracias a chips que llevaremos implantados, o a cascos que interactuarán directamente con el cerebro. Así lo aseguran expertos del Instituto Imdea Networks, de la Comunidad de Madrid.
El desarrollo de la red 5G ya está en marcha para proporcionar una competencia mil veces superior a la de las redes móviles actuales. Pero, ¿qué es el 5G? ¿Cómo va a afectar a nuestras vidas y cuándo va a estar disponible? ¿Quién va hacer posible este salto en las tecnologías de la comunicación?.
“5G NO es 4G+1”, afirma Mario Campolargo, director de la iniciativa Net Futures - DG Connect, de la Comisión Europea. 5G significa hacer realidad la sociedad en red hiperconectada, donde objetos y personas se conectan entre sí y el flujo de información es fluido y continuo gracias a sistemas de cobertura y capacidad casi infinitas. Dispositivos capaces de aprender de nuestras costumbres y ayudarnos a “pensar mejor”, o conectarnos con un amigo simplemente pensando en él, serán una realidad en 2020.
“Las redes 5G plantean una verdadera revolución tecnológica y social”, resumió recientemente Arturo Azcorra, director de IMDEA Networks Institute, para EfeFuturo. El tiempo y la distancia perderán mucha importancia a nivel comunicativo: “Cuando consigues un flujo de información superior a lo que una persona puede necesitar o procesar con su máquina ya consideramos que para el usuario es una rapidez inmediata”, especifica el experto sobre estos dispositivos, que manejarán 5 gigabytes por segundo.
           
Esa manera de conectarse y comunicarse tiene multitud de implicaciones aún por considerar en áreas como la medicina, la infancia o los negocios, incluso a nivel legislativo. Es una tecnología cuyo uso combinará los dispositivos externos del tipo Google Glass con "chips que se implantarán en la persona o cascos cuya interfaz interactuará directamente con el cerebro”, de manera que “no será un visor en el que se superpone la información a la imagen, sino que se reconstruirá la propia imagen”, destacando por ejemplo los objetos que más nos interesen, explica Azcorra.
El sistema de comunicación será similar a los traductores de sentidos para discapacitados que, mediante sondas, pueden transformar una imagen en impulsos eléctricos para que pueda ser captada por invidentes. Los usuarios podrán así superar la llamada “realidad aumentada” e ir un paso más allá, alejándose de la dependencia del dispositivo externo y de la necesidad de conectarse/desconectarse del mismo.
“No será necesario sacar la agenda del móvil, la agenda estará en ti y llamarás a tu amigo sólo deseándolo; uno no irá al médico, estará siempre en el médico a través de sensores que monitorizan su estado”, ejemplifica el experto. “Serás un navegador permanentemente encendido”.  
Las redes 5G han generado una carrera tecnológica a nivel mundial en la que Europa está apostando fuerte a ganar. El esfuerzo europeo pretende movilizar 7.000 mil millones de euros repartidos entre entidades públicas y privadas del sector TIC y se organiza en torno a un plan de investigación conjunto liderado por la asociación público-privada 5G PPP. Culminará en el 2020 con un despliegue global que aspira a llegar a 7.000 millones de terminales.
Varios grupos de investigación trabajan en diseñar y analizar las conexiones 5G. Una ingeniera de telecomunicación de la Universidad Politécnica de Cartagena, María Teresa Martínez, ha calculado que las ondas de alta frecuencia permitirán realizar transmisiones inalámbricas con los móviles de quinta generación (5G) a velocidades 100 veces superiores a las de los wi-fi actuales.
Por su parte, la Universitad Politécnica de Valencia, a través del Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (iTeam), trabaja en el proyecto europeo Metis para desarrollar la 5G de cara a 2020. La posibilidad de usar los propios teléfonos de los usuarios como nodos de transmisión a terceros para mejorar la eficiencia de la red es la vía más novedosa de sus investigaciones.  
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