29 agosto 2012

¿Por qué damos un grito ahogado cuando nos asustamos?


Probablemente para tomar un poco más de oxígeno.
Cuando pegamos un grito ahogado liberamos adrenalina y otras hormonas para preparar a nuestro cuerpo para entrar en acción.
Esto dilata las pupilas, acelera el ritmo cardíaco, la respiración y el metabolismo y le da a los músculos más energía.
Todos estos cambios hacen que usemos más oxígeno. Por esta razón un grito ahogado -que implica una inhalación más profunda- puede ser una buena medida de precaución.

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