13 agosto 2012

Cinco amigos se han tomado la misma fotografía durante 30 años

Cuando cinco adolescentes se sentaron y posaron para una foto en el Lago Copco en 1982 no planearon hacer de ello una tradición. Pero en eso se convirtió, cada cinco años durante las últimas tres décadas, John Wardlaw, John Dickson, Mark Rumer, Dallas Burney y John Molony se han reunido en el lago de California para tomarse la misma foto.
La primera fotografía de estos amigos de preparatoria fue sólo una casualidad. Wardlaw, conocido como Wedge entre el grupo, tenía una cabaña familiar en el lago en donde los amigos se reunieron en julio de 1982.
Mientras estaban en el muelle de la cabaña, Dickson o J.D, programó su cámara de 35 milímetros para tomar una foto del grupo.
“Por alguna razón, todos decidimos poner una expresión oscura y misteriosa”, dijo Wardlaw. “Estoy seguro que todos pensamos que estábamos siendo realmente cool”.
Aunque intentaron con un par de poses, la que eventualmente ganaría como la foto oficial de las vacaciones muestra a los cinco adolescentes, tres de ellos sin playera, con el pelo enmarañado, típico en esa época. Tenían alrededor de 19 años.
Molony, conocido en el grupo como Belves, aparece en la foto sosteniendo un frasco de café instantáneo Folgers, con una cucaracha que los chicos habían decidido conservar como mascota. Alimentaron a su nuevo amigo con un pedazo de caramelo de mantequilla.
“Las prioridades eran tan diferentes en ese entonces. En todo lo que pensaba era en el verano y en las chicas”, dijo Wardlaw.
Conforme los hombres entraron a sus años de universidad, continuaron regresando al lago cada verano. Pasaban su tiempo pescando, leyendo y actuando en películas caseras que Wardlaw grababa y quien ahora es un cineasta.
“Todos somos muy creativos, así que enfocábamos esa energía creativa y concentración en una cierta dirección”, dijo Molony. “No se trataba de 'juntémonos y embriaguémonos'. Era 'reunámonos para ver quién puede hacer la broma más chistosa o quién puede hacer la travesura más disimulada”.
Los hombres jamás bebieron durante el viaje. Siempre se trató de sana y limpia diversión.
O al menos lo suficientemente limpia: en una ocasión Wardlaw abrió la llave de la regadera para darse una ducha y el agua salió de color café. Al desenroscar la cabeza de la regadera descubrió que dentro había dentro un saborizante de caldo en forma de cubo.
“Regresé a la sala, los chicos estaban riendo y dije algo así como 'santa carne' y todos explotaron en carcajadas”, dijo.
Pero no fue sino hasta cinco años después cuando Wardlaw, un entusiasta fotógrafo, decidió que sería divertido recrear la fotografía que habían tomado en 1982.
En 1987, los ahora universitarios, se sentaron en la misma posición en la misma banca y se tomaron una fotografía con una cámara programable. El frasco, uno diferente, no tenía cucaracha y el sombrero que Wardlaw sostenía también era diferente. Sin embargo, las expresiones permanecieron iguales.
“Creo que tenía la sensación de que se convertiría en una tradición genial, pero no tenía idea que lo seguiríamos haciendo por 30 años”, dijo Wardlaw.
En 1997, 15 años después de la foto original, los hombres, entonces en sus 30, decidieron solemnemente convertir esta foto en una tradición que continuaría cada 5 años por el resto de sus vidas.
A medida que el ritual se concretaba cada vez más y con la aparición de las cámaras digitales, el grupo se volvió más exigente con los detalles de la foto, llegando al punto de usar la misma ropa y designar un frasco y sombrero como accesorios oficiales. Sus estilos de peinado cambiaron y conforme pasaron los años dejaron de fotografiarse con sus torsos desnudos.
“Mírenos perder pelo y ganar frente, ganar y perder y volver a ganar y perder peso”, publicó Dickson en un sitio web que mantiene devotamente como parte de la tradición. “Existen razones que nos llevaron a decidir que era mejor el tomarnos la foto con las playeras puestas”.
Ahora los amigos también se toman el tiempo para filmar la experiencia y entrevistarse los unos a los otros sobre los eventos de los últimos cinco años.
Todos concuerdan que este viaje fue el motivo que les permitió mantener su amistad.
“Es un tipo de relación orgánica que evolucionó no sólo de ser amigos de preparatoria, sino a tener pasiones de vida en común”, dijo Molony.
Con el paso de los años, los amigos han participado en momentos importantes que marcaron la vida de los otros, incluyendo estar presentes en la boda de los demás.
“Miro las fotos y pienso en las relaciones que tuve”, dijo Dickson. “Los anillos de boda vienen y van si miras con detenimiento”.
Dickson, quien ahora trabaja como columnista de restaurantes, se casó a mediados de julio y algunos de los muchachos estuvieron en su boda. En junio los cinco amigos celebraron la despedida de soltero de Dickson durante el 30 aniversario de la tradición del lago Copco, en California.
Molony, quien ahora vive en Nueva Orléans y trabaja para UPS, está casado igual que Wardlaw, quien hizo una carrera de su pasión por la fotografía y el cine. Burney es maestro de cuarto grado. Rumer, quien es conocido como Kram, ahora vive en Oregon y está retirado después de haber sido dueño de su propia empresa de electrónicos. Ninguno tiene hijos aún.
“Planeamos hacer esto por el resto de nuestras vidas, sin importar qué”, dijo Dickson. “¡Hasta que quede solo uno de nosotros sentado ahí en la misma posición! E incluso entonces, tal vez alguien tomé la foto de la banca vacía por nosotros”.
Las siete fotografías a la fecha están enmarcadas y cuelgan en uno de los muros de la cabaña. Los hombres aún escuchan la misma música que escuchaban en 1980 cuando tenían 19 años.
“No estoy en el sitio en el que pensaba estaría, pero estoy en el sitio correcto”, dijo Dickson. “Sin esta foto no habría forma de que siguiéramos juntos”.
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