25 abril 2012

El Yo-Yo “un arma que muy pocos conocían”

Hasta hace 400 años, los filipinos usaban el yoyó como arma. El origen de este juguete parece estar en China, aunque también era conocido en Grecia por lo menos hace 2.500 años. Los artesanos helenos lo fabricaban con madera, metal o terracota, y decoraban cada pieza con dibujos de los dioses. Algunos de estos primeros yoyós pueden contemplarse en el Metropolitan Museum of Art, en Nueva York.
Hacia el año 1800, el juguete fue importado a Europa desde Oriente: los ingleses lo bautizaron como bandarole, quiz o el juguete del Príncipe de Gales;y los franceses, l’emigrette o incroyable. Por cierto, el emperador Napoleón solía entretenerse con un yoyó. En el siglo pasado, el juguete conoció momentos de gran fervor popular, hasta el extremo de comercializarse yoyós chapados en oro, como los carísimos Gold Fusion, de la de la firma Playmaxx.
En resumen; como juego, el yo-yo data del siglo XIX y su popularidad nació en Oriente, sin embargo, se sabe que deriva de un arma de combate que en el siglo XVI utilizaban en la selva los aborígenes de una de las islas del archipiélago de las Filipinas. El yo-yo bélico, atado a una fina cuerda de seis metros, pesaba unos dos kilos y era usado con prodigiosa habilidad para golpear al enemigo.
El término yo-yo significa "ven-ven". No hace falta explicar por qué ese nombre, ¿verdad?

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