21 julio 2011

Los hombres que pagan por sexo cometen más delitos

 
Los hombres que pagan a cambio de sexo tienen más posibilidades de cometer otros delitos, entre ellos violencia contra las mujeres, según un estudio realizado en la zona de Boston, en EEUU.
El estudio, publicado esta semana, se basó en entrevistas a  hombres realizadas por el grupo sin ánimo de lucro Prostitution Research and Education y estuvo liderado por Melissa Farley, psicóloga clínica y activista antiprostitución.
Los compradores y no compradores de sexo de la zona de Boston fueron emparejados por edad, educación y etnia para comparar su percepción de las mujeres tras sumarse voluntariamente al estudio. Aproximadamente la mitad de ellos pagaron por sexo y la otra mitad no.
Quienes pagaron a cambio de sexo tenía más probabilidades de cometer fechorías y malas conductas, como delitos relacionados con la violencia contra las mujeres y el abuso de sustancias, agresión y armas, según el estudio.
El estudio fue diseñado, entre otras cosas, para comprobar la actitud de los varones que acuden a las prostitutas. Halló que como grupo, comparten ciertas actitudes y comportamientos diferentes a quienes no pagan por mantener una relación sexual.
Tres de cada cuatro asiduos del sexo a cambio de dinero informaron de que aprendieron de sexo por la pornografía, mientras que sólo el 54 por ciento del grupo de quienes no pagaban lo hizo.
Los dos grupos tuvieron también actitudes significativamente diferentes en relación a si la prostitución era sexo consentido o explotación. Los hombres que compraron sexo tenían menos empatía hacia las meretrices.
Dos tercios de los dos grupos concluyeron que la mayoría de las prostitutas habían sido engañadas o habían sido objeto del tráfico de personas.
Pero quienes pagaban por sexo "parecían justificar su participación en la industria del sexo al declarar que pensaban (..) que las mujeres en la prostitución eran intrínsecamente diferentes a las no prostitutas", según los autores del estudio.
La mayoría de ambos grupos, el 61 por ciento de los compradores de sexo y el 70 por ciento de los no compradores, tenían en la actualidad esposa o novia.

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