27 enero 2011

La historia del vibrador y la histeria femenina

A mediados del siglo XIX y como causa de la represión sexual existente, cuando mucho tabús rondaban por la sociedad, se negaba la existencia del orgasmo femenino. Durante casi dos milenios que el sexo era visto como una forma de reproducción y no de proporcionar placer a la mujer, era muy común que las mujeres cargaran con un gran grado de insatisfacción sexual.
Según la visión de aquella época la mujer “ideal” sólo tendría sexo para tener hijos, este “ideal” con el tiempo resultó en la insatisfacción sexual de muchas mujeres, que sería el origen de muchas patologías de la conducta que luego se  verían como una enfermedad la cual se denominó “Histeria femenina“.
Muchas de estas mujeres se mostraban enojadas, insatisfechas y deprimidas;  otros síntomas incluían:   insomnio, pesadez abdominal, espasmos musculares, respiración entrecortada, irritabilidad, mal genio,  pérdida de apetito y temperamento conflictivo.
El conocido médico del siglo II Galeno, escribió que la histeria era una enfermedad causada por la privación sexual en mujeres. Fue así  como la histeria se diagnosticó frecuentemente en vírgenes, monjas, viudas y a veces en mujeres casadas.
Las pacientes diagnosticadas con histeria femenina debían recibir un tratamiento conocido como “masaje pélvico”, esto no era más que la estimulación manual de los genitales de la mujer por parte del doctor que la atendía, hasta llegar al “paroxismo histérico” que hoy denominamos como orgasmo.
El problema era que los médicos no disfrutaban con la tediosa tarea del dar el masaje a sus pacientes y podía tomar mucho tiempo llegar al paroxismo, es por esto que nació el “consolador”, como un dispositivo terapéutico para facilitar el trabajo de los médicos. Luego este dispositivo con el advenimieto de la electricidad se convertiría en el “vibrador”.


Cito este texto de wikipedia de como sucedió su nacimiento:
” El médico británico Joseph Mortimer Granville es considerado el padre del vibrador por haber inventado el primer vibrador de baterías en la década de 1880. La meta era utilizarlo en el consultorio médico como una herramienta terapéutica para combatir lo que en la época victoriana se conocía como histeria femenina. Previamente, el tratamiento era que los médicos acariciaran manualmente a la paciente hasta hacer que alcanzaran el orgasmo. “


En 1918 en un país tan puritano como lo era Estados Unidos, el Catálogo Sears  ofrecía varios vibradores en sus anuncios, como regalos que la mujer apreciaría, a lado de máquinas de coser y ventiladores.
Entrando el siglo XX el número de diagnósticos de histeria femenina decayó y años después  la American Psychiatric Association borró a la histeria de su lista de enfermedades mentales.
Sin embargo, el consolador no quedó obsoleto. Por el contrario se sofisticó convirtiéndose en un objeto del placer y herramienta de la parafernalia porno erótica.
Algunos de los más modernos,  ya tienen microchip que dispara un almidón tibio simulando la eyaculación masculina


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