25 enero 2011

La historia del Inodoro?

Un tema como cualquier otro, salvo que mas importante. Hace mas de 4.000 años los cretenses ya aplicaban en el palacio real de Cnossos una especie de inodoro. Constaba de una cisterna, tazal y canal de desagüe, pero el progreso de la redes fue lento. Solo hace dos siglos que las cloacas sirven a domicilio privados. Durante cuatro milenios los orinales eran volcados a la calle, previo aviso.
Los próceres del higiénico cambio fueron : Sobre todo el ingles John Harington (poeta), quien en 1597 desarrollo el water closet de válvula, que bautizo Ajax y fue instalado en el palacio de Isabel I en Richmond. En 1775 John Cummins patentó un w.c. de cisterna, perfeccionado en 1778 por Samuel Prosse con su válvula esférica. Setenta años después, en virtud del acta de Salud Pública inglesa, se obligó a instalar en todas las casas que se construyeran un servicio de inodoro. Hacia 1890 ya había triunfado en toda Europa.
El artefacto ha recibido en el mundo todo tipo de denominaciones, a menudo extendidas al local en que se instala. Los campesinos ingleses siguieron llamándolo john, en homenaje al poeta inglés, John Harington que indudablemente fue su precursor.
Erasmo de Rotterdam, el erudito humanista del siglo XVI, que escribió uno de los primeros libros de etiqueta de la historia, nos aporta algunas de las primeras normas escritas de conducta para el “cuarto de baño” y las funciones corporales. Nos advierte que “es descortés saludar a alguien mientras esté orinando o defecando”, y usa lo que se refiere a soltar ventosidades recomienda que se “disimule con una tos el estruendo explosivo... Sígase la ley de sustituir los pedos por toses”.
La historia del “cuarto de baño” tiene su comienzo en Escocia hace diez mil años. Aunque el hombre primitivo, consciente de la toxicidad de sus desechos, se instalaba cerca de alguna fuente natural de agua corriente, fueron los habitantes de las islas Oreadas, frente a la costa de Escocia, quienes construyeron los primeros sistemas tipo letrina para alejar de sus hogares los desechos. Una serie de toscas conducciones iban desde las viviendas de piedra hasta los torrentes, lo que permitía satisfacer las necesidades en el interior en vez de tener que salir al exterior.
En Oriente, la higiene era un imperativo religioso para los antiguos hindúes, y en una época tan lejana como 3000 a.C. muchas casas poseían ya instalaciones sanitarias privadas. En el valle del Indo, en Pakistán, los arqueólogos han descubierto baños públicos y privados provistos de cañerías de barro cocido incrustadas en obra de ladrillo, con grifos para controlar el agua.
Los baños primitivos más perfeccionados de la antigüedad fueron los de las familias reales minoicas en el palacio de Cnossos, en Creta. En el año 20000 a.C., la nobleza minoica disponía de bañeras que se llenaban y vaciaban mediante tuberías verticales de piedra con junturas cementadas. Con el tiempo, fueron sustituidas por tuberías de cerámica esmaltada que se unían entre sí de modo muy parecido a las actuales. Por estas tuberías circulaba agua caliente y fría, y sus conexiones arrastraban los desechos lejos del palacio real, el cual disponía también de un retrete con un depósito encima, lo que permite clasificarlo como el primer water con cisterna en la historia. El depósito estaba destinado a. recoger agua de lluvia o, en ausencia de ésta, a ser llenado manualmente con cubos de agua sacada de una cisterna cercana.
La tecnología del cuarto de baño evolucionó entre los antiguos egipcios. Hacia el año 1500 a.C., las casas de los aristócratas egipcios contaban con tuberías de cobre por las que fluía agua fría y caliente, y el baño corporal completo formaba parte de las ceremonias religiosas. Curiosamente, a los sacerdotes se les exigía tomar cuatro baños fríos completos al día. Los judíos otorgaron aún mayor importancia a los aspectos rituales del baño, pues según la ley mosaica la limpieza corporal equivalía a la pureza moral. Siguiendo las normas dictadas por David y Salomón, aproximadamente desde el año 1000 hasta el 930 a.C., se construyeron en toda Palestina complejas obras públicas para el suministro de agua.
Si hay alguien a quien todos los días se le rinde un silencioso homenaje en cualquier parte del mundo, ése es Joseph Bramah. Porque este ignorado señor es el inventor del Bramah water closet, el WC, el retrete.
Durante la Edad Media cada cual hacía sus necesidades donde le parecía.
Con el tiempo la situación empeoró tanto que en 1589 la corte inglesa tuvo que colgar la siguiente advertencia en palacio: “No se permite a nadie, quienquiera que sea, antes, durante o después de las comidas, ya sea tarde o temprano, ensuciar las
escaleras, los pasillos o los armarios con orina u otras porquerías”.
El hedor que desprendían ciudades y personas era insoportable.
Ciudades como París eran inmensas cloacas donde al volver de cada esquina podías encontrar a alguien defecando. Así no es de extrañar que Erasmo aconsejara en 1530 que “es descortés saludar a alguien mientras esté orinando o defecando”. Ni que un manual de buenas maneras de 1700 recomendara que “si pasas junto a una persona que se esté aliviando, debes hacer como si no la hubieras visto”.
Sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, y tan preclaro aviso se cumplió en el tardío 1830, cuando un brote de cólera diezmó a la población londinense. No está demás recordar que la construcción inicial del palacio de Versalles, en el siglo XVII, incluía grandiosas fuentes y ningún retrete…
El lugar donde se hacían esas necesidades tan básicas era, simplemente, un agujero que conectaba con un pozo ciego, un arroyo o un río.
El retrete con válvula fue inventado en el siglo XVI por sir John Harrington, un artilugio que fue instalado por la reina Isabel I de Inglaterra en su palacio de Richmond. Harrington escribió un libro sobre el retrete de la reina cuyo crudo humor no gustó a la soberana y el pobre Harrington y su retrete cayeron en el olvido. Doscientos años más tarde Alexander Cumming, un matemático y relojero, patentaba su propia versión del retrete.
Funcionaba con una palanca que al tirar de ella dejaba escapar el agua de un depósito y abría una compuerta en el fondo del retrete, vaciando su contenido en el desagüe; algo muy parecido a lo que tenemos en los trenes. Además, un sifón -este tubo en forma de S característico- aislaba el retrete del colector principal.
Entonces entró en escena nuestro querido ingeniero. Bramah se dedicaba a instalar los retretes de Cumming y veía que tan útil accesorio podía mejorarse. Y en 1778 patentaba su propio modelo, un retrete de válvula muy mejorado.
A lo largo de ese siglo el Bramah, como se conocía a su retrete, fue a la cabeza, aunque no siempre conseguía un perfecto aislamiento de los desagradables gases que se formaban en los colectores y pozos ciegos poco ventilados.
No fue hasta el cólera propagado por el insalubre sistema de alcantarillado cuando empezó a tomarse en serio la ingeniería del alcantarillado. Las autoridades inglesas se tomaron como una prioridad absoluta sanear las ciudades de inmundicias y malos olores. Y en la segunda mitad del siglo XIX el retrete de Bramah evolucionó hacia el modelo de una pieza, con la taza y el sifón unidos.
Porque convirtió nuestro mundo en algo menos apestoso, merece la pena que recordemos a Joseph Bramah.
Se denomina inodoro al elemento sanitario utilizado para recoger y evacuar los excrementos humanos hacia la instalación de saneamiento y que (mediante un cierre de sifón de agua limpia) impide la salida de los olores de la cloaca hacia los espacios habitados.
Generalmente los inodoros se fabrican de porcelana, pero también de loza y de acero inoxidable.
Funcionamiento
El inodoro consta de una «taza» conectada a una cisterna con una tubería de entrada de agua, y un desagüe.
La taza suele poseer una tapadera doble abatible, cuyo elemento inferior sirve de asiento. En algunos países muy fríos el asiento está calefactado.
La particularidad del inodoro consiste en que tiene un desagüe acodado, de modo que queda retenida agua en él, formando un cierre hidráulico o sifón, que impide la entrada de olores desagradables.
El arrastre de la materia orgánica al saneamiento requiere un dispositivo que produce una descarga de gran caudal de agua en tiempo muy corto, dejando nada más que agua limpia en el codo del cierre hidráulico. Este dispositivo puede ser una cisterna o una válvula especial llamada fluxómetro.
Las cisternas, que pueden ser altas (fijas a la pared a una altura de casi dos metros) o bajas, disponen de un mecanismo de llenado, con una válvula de nivel, que corta la entrada de agua cuando llega a un nivel determinado, y de otro de descarga, accionado por el usuario. Por su posición, la cisterna alta requiere menos cantidad de agua para funcionar.
En algunos aseos públicos y hoteles, para evitar el vandalismo, se emplean cisternas empotradas tras el paramento que sostiene el inodoro, situadas a mayor altura que la cisterna baja y menor que la alta, de modo que de la cisterna solamente se ve el pulsador de accionamiento, siendo lo suficientemente grande como para servir de registro de la cisterna para reparaciones.
Tipos de Inodoro
La denominación técnica de los inodoros es:
Inodoro pedestal: la mayoría de los inodoros son de este tipo. Consta de un asiento fijado al piso mediante bulones u otra pieza removible.
Inodoro colgado: la taza está fija a la pared mediante una armadura angular metálica empotrada en la pared y el suelo. Tiene la gran ventaja de dejar el suelo completamente libre, lo que facilita la limpieza.
Inodoro a la turca, inodoro turco o placa turca: se trata de un inodoro sin taza: un agujero en el piso, con dos sitios adyacentes para apoyar los pies. A veces se lo llama letrina por carecer de asiento, pero, a diferencia de ésta, sí posee cierre hidráulico. Aunque no tiene buena fama, sería el inodoro más adecuado puesto que facilita tomar la postura más natural para defecar.
Otros nombres
Escusado o su variante escrita con "x", excusado.
Taza de baño en México
Poceta en Venezuela (refiriéndose al método antiguo de eliminación de excrementos: en un pozo).
Retrete, palabra que significa ‘retiro pequeño’ (retirete) y por tanto se tendría que referir más bien al local reducido donde se pone el inodoro.
Wáter en Chile, Uruguay, Paraguay y Perú
Taza de baño / Water en Perú
Wáter clóset. Proviene del término inglés water closet (‘armario o gabinete del agua’), en referencia artefacto donde se depositan los desechos humanos.
o Váter (pronunciando el inglés water como si fuera alemán).
o En Argentina incluso se apocopaba vatercló a mediados del siglo XX (Actualmente se le dice inodoro).
Curiosidad
A pesar de que se tiene la creencia de que por el efecto Coriolis en el hemisferio Norte el agua de los inodoros gire en el sentido de las agujas del reloj y en el hemisferio Sur al contrario, está demostrado que dicho efecto no tiene repercusión en el giro del agua, por ser demasiado débil.
Este giro depende exclusivamente de la dirección en la que se introduce el agua, es decir, del diseño del inodoro. En un mismo hemisferio aparecen giros en uno y otro sentido, refutando la creencia popular.
Les dejo un plus de imágenes de inododoros :















































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