07 junio 2010

Porque es dificil parar de rascarse?


"Comer y rascar es sólo cuestión de empezar", reza un dicho popular, que ahora la ciencia se encargó de justificar.Investigadores revelan el funcionamiento cerebral por el que rascarse produce alivio y por qué cuesta dejar de hacerlo.El estudio –realizado por investigadores de la Universidad Wake Forest en Winston-Salem (EEUU)- es el primero que analiza mediante imágenes de resonancia magnética lo que sucede en el cerebro cuando nos rascamos, se acaba de publicar en la edición digital de la revista Journal of Investigative Dermatology.El diario El Mundo publicó declaraciones del dermatólogo Gil Yosipovitch, uno de los investigadores, quien explicó que el estudio "muestra por primera vez cómo rascarse puede aliviar el picor; es importante comprender el mecanismo de alivio para poder desarrollar terapias más eficaces. Para algunas personas, el picor es un trastorno crónico que afecta a la salud en general".En el estudio participaron 13 voluntarios sanos (siete hombres y seis mujeres) que pasaron por pruebas de resonancia magnética funcional que muestra las áreas del cerebro activas durante diversas actividades. Los investigadores rascaban en la pierna a los participantes con un pequeño cepillo durante unos 30 segundos y se detenían durante otros 30, así durante cinco minutos."Para nuestra sorpresa, descubrimos que algunas áreas del cerebro asociadas con emociones y recuerdos desagradables se volvían menos activas mientras rascábamos a los participantes. Sabemos que esta acción es agradable, pero no sabemos por qué. Es posible que rascarse pueda suprimir componentes emocionales del picor y proporcionar así alivio", señala Yosipovitch.Al parecer, la menor actividad cerebral se producía en la corteza cingulada anterior, un área asociada con la aversión ante experiencias sensoriales desagradables, y la corteza cingulada posterior, que está relacionada con la memoria. "La percepción de la picazón está muy influenciada por nuestras experiencias, recuerdos y expectativas", apuntó el dermatólogo al intentar explicar esta asociación.Yosipovitch aseguró que en ocasiones sus pacientes le dijeron que rascarse con fuerza, hasta el punto de hacerse sangre, es lo único que alivia su picor crónico. "Ésta es la primera evidencia científica que muestra que el picor podría ser inhibido por la acción de rascarse. Por supuesto, no es algo recomendable debido a que puede dañar la piel. Pero comprender cómo funciona el proceso podría conducir a nuevos tratamientos; por ejemplo, mediante fármacos capaces de neutralizar esas zonas del cerebro".Asimismo, el estudio mostró que algunas áreas cerebrales se volvían más activas con el rascado, incluyendo el cerebelo, la corteza somatosensorial secundaria, una zona que participa en el dolor, y la corteza prefrontal, que está asociada con la conducta compulsiva."Esto podría explicar la compulsión por seguir rascándose", dijo Yosipovitch, quien agregó que "hasta ahora se habían obtenido imágenes cerebrales de los circuitos neuronales que están activos cuando sentimos picor, pero ésta es la primera vez que se observa qué ocurre con la 'recompensa' del rascado".Pese a sus observaciones, los investigadores reconocieron un pequeño 'inconveniente' en su estudio: los rascados con el cepillo se produjeron en ausencia del picor. Este mismo equipo científico continúa su investigación para evaluar si los descubrimientos podrían aplicarse también a los pacientes con picores crónicos.

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