23 agosto 2018

Historia y curiosidades del gato de la fortuna

El gato chino de la suerte, (lucky cat), Si es ese simpático animalito dorado que nos da la bienvenida en los restaurantes chinos y japoneses de todo el mundo. ¿Qué demonios hace allí? ¿Por qué es dorado? ¿Es chino o japonés? ¿Se mueve por un hechizo milenario chino o lleva pilas? Hoy despejamos todas tus dudas.
El nombre Maneki Neko viene del japonés MANEKI (invitar a pasar) NEKO (gato) que junto significa “gato de la fortuna”. Se representa mediante un gato que levanta su pata izquierda invitando a la gente a entrar en los negocios y en la pata derecha una moneda antigua japonesa llamada koban como símbolo de fortuna, y tiene por lo general un barbero y un collar con un cascabel que se cree ahuyenta los malos espíritus.
¿Es chino o japonés?
Lo primero que hay que saber del gato chino de la suerte es que… ¡No es chino! Aunque existe una fuerte disputa entre chinos y japoneses, el gato (que en china se conoce como Zhaocai Mao) es de origen japonés, donde es llamado Maneki Neko.
Generalmente se confunde su origen debido a un proverbio tradicional chino que dice que cuando un gato se frota la cara hasta las orejas significa que va a llover. También se cree que cuando esto ocurre van a venir visitantes a casa. 
Historia del gato chino de la suerte (La Leyenda)
Como todas las leyendas antiguas, existen distintas versiones sobre el mismo símbolo. Sin embargo la más coherente en relación a su figura, y la que ha sido más aceptada como referente hasta nuestros días es la siguiente:
Cuenta la leyenda que durante el siglo XVII (la era Edo), en la época de los señores feudales, existía en Tokio un templo que tenía serios problemas económicos y estaba semi-destruido. El sacerdote que vivía en templo era muy pobre pero aun así compartía la escasa comida que tenía con su gata, Tama.
Un día un señor feudal de gran fortuna fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo.
Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que una gata de color blanco, negro y marrón, le hacía señas con la pata invitándole a entrar al templo. En el momento en que dejó el árbol donde se refugiaba, y se acercó para ver de cerca a tan singular gata, cayó un rayo sobre el árbol que le había dado cobijo.
Agradecido con la gata, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, financió las reparaciones del templo y éste prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre. 
Cuando el felino murió, fue enterrado en el cementerio de gatos del templo de Goutokuji con gran respeto y amor, y el Maneki Neko fue erigido en su honor.
“La tradición dice que cuando acoges en tu casa a un gato hambriento, cuando le das cobijo y lo acoges en tu casa, la fortuna se fija en ti.”
Simbología del gato chino
Actualmente la figura del gato chino de la suerte se utiliza para atraer la fortuna. Los chinos lo utilizan en viviendas y comercios para atraer fortuna y clientes.
Dependiendo de la pata que levanten, el gato chino de la suerte tiene un milenario poder distinto:
  • Si es la pata derecha, sirve para traer dinero y fortuna.
  • Si es la pata izquierda, sirve para atraer visitas.
  • Si son las dos patas, sirve como protección para tu vivienda o negocio.
Es importante mencionar que no solo el movimiento de sus extremidades tiene  una función específica. Normalmente vemos a estos felinos de color dorado, pero también lo podemos encontrar en diferentes tonalidades que nos podrán ayudar en materias específicas:
  • Blanco, naranja y negro: es el color de la gata original y uno de los más famosos. Sirve para dar suerte a los viajeros.
  • Dorado o plateado: es otro de los más utilizados, sirve para atraer fortuna a los negocios.
  • Rojo: da éxito en las relaciones amorosas o en la búsqueda de una pareja.
  • Amarillo: sirve para mejorar tu economía.
  • Verde: ayuda con los problemas de salud y entrega seguridad a nuestro hogar
  • Azul: ayuda a cumplir tus sueños.
  • Rosa: ayuda a encontrar a la persona de tu vida para casarte.
  • Negro: aleja la mala suerte.
  • Blanco: atrae cosas buenas para tu vida.
  • Tricolor (Blanco, negro y naranjo): Este gato lleva por nombre Calico. Se piensa que esta figura es la que más suerte atrae y además, entrega fortuna a las personas que gustan de viajar constantemente.

Accesorios del maneki-neko
En ocasiones, los maneki-neko también portan algún accesorio, como un mandil, un collar o una campana.
  • Koban (monedas de oro de la época Edo): Buena suerte
  • Mazo de dinero: (que lleva escrito el carácter Fuku, que significa prosperidad). Si ves un martillo pequeño, representa riqueza. Cuando se agita, se supone que el martillo atrae dinero.
  • Carpa: La carpa japonesa es símbolo de abundancia y buena suerte.
  • Cuenta o joya: También es para atraer dinero. Otros piensan que es una bola de cristal y representa sabiduría.

Curiosidades
  • En China suelen tener gatos reales en muchas tiendas y restaurantes para atraer suerte. Si uno de plástico funciona, imagínate uno real.
  • El gesto que realiza con la mano el Maneki Neko no es de despedida, sino de bienvenida.
  • En el sur de China tienen la creencia de que los gatos pueden ver cosas que los humanos no podemos, como fantasmas. La gente compra gatos para mantener los malos espíritus alejados.
Para los japoneses trae suerte adoptar un gato de la calle. Además hay templos dedicados a los Maneki Neko e incluso dar de comer a un gato callejero se considera una ofrenda a este peculiar Dios tan majo. Se dice que un Maneki Neko en el lugar de trabajo, el hogar o incluso una página web atrae la buena suerte y los visitantes. Incluso soñar con gatos maneki nekos es símbolo de buena fortuna y prosperidad en los proyectos en que estemos embarcados.
Así que ya sabes, sí quieres que te vaya bien en tu vida, hazte con una legión de gatos chinos de la suerte en su gama completa de colores y con distintas patas levantadas. Te vas a dejar algo de dinero y espacio en tu casa, pero si funciona merecerá la pena, ¿o no?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Fuente

21 agosto 2018

¿Por qué nadie sonreía en las fotos antiguas?

En la actualidad estamos acostumbrados a sonreír o incluso a hacer muecas en las fotografías. Cuanto más divertidas mejor. Sonreír es un acto casi instantáneo cada vez que nos ponen delante el objetivo de una cámara. Pero no siempre fue así.
Si echamos un vistazo a viejas fotos, ya sea en viejos álbumes familiares, en libros, o la propia internet, comprobaremos que lo normal es ver un semblante serio, sin importar rango de edad ni de sexo.
Lo cierto es que existen motivos de bastante peso por los que nuestros antepasados no asomaban ni una tenue sonrisa ante el objetivo.
DIFERENCIAS SOCIALES
Para empezar, estaba la clase social. Si ojeamos cuadros a partir del siglo XVII en adelante, comprobaremos, y así era en todos los casos, que los únicos que salían riéndose en las fotografías (o en los cuadros) eran los bufones, los pobres, las prostitutas y los borrachos. De ahí que el resto de la sociedad se distinguiera de tales personajes con un semblante serio, cohibido, hierático y casi sepulcral.
MOTIVOS TÉCNICOS
Otro de los motivos de peso y casi diríamos que el principal, era que la realización de una fotografía a finales del siglo XIX y principios del XX requería de largas exposiciones, es decir, se trataba de permanecer durante largo rato en la misma postura hasta que la imagen quedaba grabada como tal. Como es lógico, sostener una imagen sonriente durante tanto tiempo era una tarea bastante ardua y sin sentido y que probablemente habría provocado que el rostro saliera un poco borroso.
SENTIDO DEL RIDÍCULO
También es algo que ha cambiado exponencialmente con el paso del tiempo. Antiguamente se pensaba que sonreír delante de la cámara era un acto estúpido, y probablemente se deba más a la vergüenza que a otra cosa. En los retratos antiguos más que retratar el físico de la persona se retrataba su moralidad
Hacerse una fotografía era un acto importante y si uno no era captado medianamente bien (una mala mueca, un gesto torcido…) tendría una fotografía vergonzosa para el resto de su vida. De hecho, el escritor Mark Twain era de los que opinaba que “no hay nada más demoledor que llegar a la posteridad con una sonrisa tonta fijada para siempre en tu cara”. De ahí que hacerse una foto no era cosa de niños. Era algo muy serio.
En 1703, un escritor francés llegó a decir que mostrar la dentadura era tener falta de decoro; que si la naturaleza nos había dado los labios para encubrirlos, era por algo. También es obligatorio destacar que antiguamente casi nadie tenía una dentadura en condiciones (sin implantes, ortodoncias o una buena higiene bucal, es comprensible), por lo que era más adecuado posar con rostro serio que mostrar una boca mellada o unos dientes mal formados.
Esta tendencia no cambió hasta bien entrado el siglo XX, con la popularización de las fotografías y gracias también al cine, cuyas estrellas se sometían a numerosas sesiones de fotografía en las que aparecían la mar de sonrientes. Ello, sumado también al mundo de la publicidad, ayudó a relajar el concepto de foto y a acercarlo hasta lo que es hoy día.
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20 agosto 2018

¿Sabes lo que hay en tu ombligo?

            
Hay gente que no ve nada en su ombligo, mientras que otra tiene que limpiárselo cada día.
Parece ser que hay dos cosas que uno debe saber sobre la suciedad que se forma en los ombligos.

La primera es que lo que se forma en el interior del ombligo recibe el nombre científico de "pelusa de ombligo".
La segunda es que estas pelusas se forman en mayor cantidad en hombre peludos de mediana edad, y especialmente en aquellos que acaban de subir de peso recientemente.

Estas son las conclusiones de una investigación de la Universidad de Sydney, Australia, liderada por Karl Kruszelnicki.
El doctor Karl, como lo conocen sus fans, tiene un programa de radio sobre ciencia en Australia, y recientemente uno de sus oyentes preguntó sobre cómo se forma la suciedad del ombligo.

Esto provocó que el doctor Karl distribuyese un cuestionario a través de internet con el fin de averiguar más sobre ese lugar al que nunca nos miramos.
Pero el doctor Karl no fue la primera persona a la que se le ocurrió esto.
En 2009 un investigador de la Universidad Tecnológica de Viena llamado Georg Steinhauser publicó una hipótesis sobre el ombligo en una importante revista científica.

Por alguna razón Steinhauser recolectó la pelusa de su ombligo cada día durante tres años. Aunque insiste en que su nivel de higiene personal es bueno, su ombligo se llena da pelusa invariablemente cada día.
En total el investigador recolectó 503 muestras de su ombligo, cuyo peso combinado no llegó ni a un gramo.De media, cada muestra tuvo una masa de 1,82 miligramos, y la mayor de todas ellas pesó 9,17.

Pero Steinhauser no solo se limitó al peso, sino que también analizó la composición química de las muestras.
Steinhauser encontró, además de restos de su camiseta de algodón, polvo, restos de piel, grasa, proteínas y sudor.

Aunque Steinhauser y Kruszelnicki parecen haber sido los único investigadores obsesionados con sus respectivos ombligos, hay una investigación en curso con el fin de determinar mejor la diversidad de sustancias que nos podemos encontrar en estos recovecos.
ob Dunn, investigador del departamento de biología de la Universidad de Carolina del Norte inició un proyecto llamado "Proyecto de diversidad del ombligo".

En 2011 Dunn y sus colegas recogieron muestras de más de 500 voluntarios en una conferencia científica en Carolina del Norte.
Pero esta vez no estaban interesados en la pelusa: querían saber más sobre los microbios que habitan el ombligo.
"El ombligo es uno de los hábitats que tenemos más cercanos, y sin embargo es uno de los más desconocidos", aseguran los investigadores, por lo que se propusieron ver qué bacterias los habitaban.
Dunn y sus colegas descubrieron que la diversidad microbiológica de los ombligos es enorme.

En las 60 muestras que analizaron contaron al menos 2.368 especies distintas y sospecharon que tal número podría ser incluso mayor.
Pero la mayor parte de las bacterias que encontraron son bastante raras: 2.128 se hallaban presentes en los ombligos de tan solo seis personas.
De hecho, la mayoría estaban en tan solo un individuo.
Aunque no había especies comunes a todos los individuos, ocho tipos distintos de bacterias estaban presentes en al menos un 70% de los participantes.
Estas ocho bacterias conformaban casi la mitad de todas las encontradas.
¿Por qué tal nivel de diversidad? Dunn sospecha que algunos de estos microbios se han adaptado a la vida en contacto con la piel humana, mientras que otro están simplemente de paso.

Para entender mejor esto, ponen como ejemplo un estuario, donde algunos peces pasan un tiempo mientras que otros consiguen adaptarse y hacen de este sitio su habitat permanente.
De la misma forma, un número desproporcionado de los árboles de una selva tropical están adaptados de forma única al clima de los trópicos, mientras otros son capaces de crecer en este clima pero no pueden formar comunidades muy grandes.

A pesar de que la enorme riqueza de bacterias hace imposible predecir lo que se puede encontrar en el interior del ombligo humano, los investigadores pueden concluir cuáles de estas especias son las más comunes y cuáles son más raras. Así que aunque tu ombligo no se llene cada día de pelusa no te preocupes: aun así seguirá siendo un lugar donde pasan cosas muy excitantes.

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26 octubre 2017

El origen de los nombres de los estados de EE. UU.

Una de las características de los Estados Unidos es su variada población, resultado de una turbulenta inmigración que sufrió el territorio a partir del siglo XVI: exploradores, colonos, caza tesoros, científicos, misioneros… de todos los rincones del Viejo Continente se aventuraron a buscar suerte en el Nuevo Mundo, habitado por una gran diversidad de tribus nativas. Como podrás comprobar a continuación, esta amalgama de culturas quedó reflejada en los nombres de los 50 estados del país norteamericano.
Casi la mitad de los topónimos provienen de términos indios. El siguiente grupo numeroso lo conforman los nombres de origen inglés, dedicados en parte a rendir tributo a monarcas o a personalidades del Viejo Mundo. También ocupan su pequeño espacio los términos procedentes del español o del francés. Con todo, algunas de las etimologías siguen sin estar claras o se discuten.
 
Alabama. El vocablo alabama proviene del nombre de una tribu nativa que habitó el territorio. Estos se autodenominaban albaamo (en plural, albaamaha), que en lengua choctaw significa ‘cortador de plantas’ o ‘limpiador de maleza’.

Alaska. Topónimo usado por primera vez por los exploradores rusos a finales del siglo XVIII: halla su origen en la palabra aleutiana alaxsxaq, ‘el objeto hacia el que es dirigida la acción del mar’.

Arizona. Suele escucharse que este topónimo nace de la contracción de las voces castellanas árida zona, pero se trata de una etimología popular. Entre las hipótesis que se barajan, se discute si proviene del español arizonac,adaptación de la lengua o’odham ali-shonak, ‘lugar de breves primaveras’ ; o del vasco aritz ona, ‘roble bueno’. Esta última es la que por ahora cuenta con más adeptos.

Arkansas. De este modo denominaron los exploradores franceses en el siglo XVII a los nativos del lugar, que entre ellos se hacían llamar quapaw. El término siux akansa lo aprendieron los galos de los indios algonquinos, que era como designaban a dicha tribu.

California. Así llamaron a este territorio los exploradores españoles del Nuevo Mundo, pues estos creyeron encontrarse no en tierra firme, sino en una isla, que identificaron con el lugar imaginario e idílico que el escritor español Garci Rodríguez de Montalvo describió en su popular novela de caballerías Las sergas de Esplandián (1508): “Sabed que a la diestra mano de las Indias existe una isla llamada California muy cerca de un costado del Paraíso Terrenal; y estaba poblada por mujeres negras, sin que existiera allí un hombre, pues vivían a la manera de las amazonas…”.

Carolina del Norte y Carolina del Sur. El territorio, que se dividió en 1710, fue bautizado de este modo en 1629 en honor del rey Carlos I de Inglaterra.

Colorado. El estado debe su nombre al río Colorado, que los colonizadores españoles bautizaron de este modo por el lodo rojizo que sus aguas acarreaban de las montañas.

Connecticut. Encuentra su origen en el río homónimo, cuyo nombre, adoptado por los británicos en 1644 para rebautizar su colonia conocida como River Colony (Colonia del Río), se cree que proviene del mohicano quinnitukqut, ‘junto al largo río de marea’.

Dakota del Norte y Dakota del Sur. El Territorio de Dakota, que fue una región organizada por los Estados Unidos y que englobaba gran parte de los actuales Montana y Wyoming, así como todos los territorios de Dakota del Norte y Dakota del Sur y una pequeña porción de Nebraska, existió desde 1861 hasta 1889, año en que Dakota del Norte y Dakota del Sur se convirtieron en nuevos estados. Su nombre proviene de la etnia amerindia homónima, en cuya lengua dakhóta significa ‘amigo’ o ‘aliado’.

Delaware. Lleva el nombre del río Delaware, denominado así en 1664 en honor de Thomas West, tercer barón de De La Warr, que gobernó Virginia entre 1610 y 1618.

Florida. Proviene del español y hace alusión a la Pascua Florida o de Flores, pues esta península fue descubierta en el Domingo de Resurrección de 1513 por la expedición de Juan Ponce de León. Este la bautizó como la Tierra de la Pascua Florida.

Georgia. En 1732 fue llamada así la colonia británica allí establecida para homenajear al entonces monarca Jorge II de Gran Bretaña (George II, en inglés).

Hawái. Del inglés Hawaii, este estado toma su nombre de la isla más grande del archipiélago y halla su origen en la voz hawaiana hawai’i, que a su vez deriva del protopolinesio hawaiki, ‘lugar de los dioses’, en alusión a los grandes volcanes Mauna Kea y Mauna Loa. No obstante, otra tesis sostiene que hawai’i se refiere a Hawaiʻiloa, héroe del folclore hawaiano del que se cuenta que descubrió las islas y fundó el primer asentamiento humano.

Idaho. El origen de este topónimo no está claro. Por un lado, se cuenta que es un término que el influyente empresario George M. Willing acuñó en 1860 a partir del shoshoni ee-dah-how, que significa ‘joya de las montañas’. Por otro lado, se apunta que Idaho podría provenir del apache kiowa idaahe, ‘enemigo’, que era como los apaches llamaban a los comanches.

Illinois. Proviene del nombre de una confederación de tribus algonquinas que se hacían llamar inoca, ‘el que habla de forma vulgar’. En boca de los exploradores franceses el término se transformó en ilinwe, que luego adoptó las formas illiniwek, illini e illinois, empleadas en la actualidad para designar a dichos nativos, con predominio de esta última.

Indiana. Este topónimo, que viene a significar ‘tierra de los indios’, fue acuñado por los colonos franceses a mediados del siglo XVIII para designar la región situada al norte del río Ohio. En 1816, esta fue admitida como 19.º estado estadounidense.

Iowa. Procede de la tribu amerindia siouan del mismo nombre, cuyo origen, aún discutido, podría hallarse en la voz dakota ayuxba, ‘los adormilados’.

Kansas. Lleva el nombre del río homónimo que atraviesa la región. Aquel encuentra su origen en la voz siux kansa, con la que los franceses denominaron a la tribu amerindia que vivió allí hasta el siglo XVIII; y cuyo significado está relacionado con la idea del viento.

Kentucky. Originalmente se refería al río Kentucky, nombre cuya etimología no está clara. Se cree que podría derivar del iroqués o del shawnee, cuya traducción sería ‘prado’ o ‘pradera’.

Luisiana. De esta forma ha sido castellanizado el topónimo inglés Louisiana,que fue como bautizó este territorio en 1682 el explorador galo René Robert Cavelier de La Salle. Con este gesto quiso rendir homenaje a Luis XIV, rey de Francia entre 1643 y 1715.

Maine. De origen incierto, se discute si el nombre de este estado proviene de la provincia francesa homónima, si se trata de un acortamiento de la voz inglesa mainland, ‘tierra firme’, o si resulta del pueblo de Broadmayne (Inglaterra), lugar de origen de sir Ferdinando Gorges, fundador de la colonia Provincia de Maine en 1622.

Maryland. Literalmente ‘tierra de María’, toma su nombre de Enriqueta María de Francia (1609-1669), esposa del rey Carlos I de Inglaterra.

Massachusetts. Es el plural del término algonquino massachusett, ‘en la gran colina’, que designaba a un pueblo nativo que vivía en las llamadas Blue Hills (Colinas Azules) y que dio nombre a la colonia de la Bahía de Massachusetts, de origen británico, asentada en el lugar en el siglo XVII.

Míchigan. Toma su nombre del lago Míchigan, cuya denominación es una adaptación al francés del término ojibwe meshi-gami, ‘gran lago’.

Minnesota. Fue adoptado del nombre del río homónimo hacia 1849 para denominar el estado, que sería admitido como tal nueve años después. Minnesota deriva del dakota mnisota, literalmente, ‘agua turbia’.

Misisipi. Topónimo español de Mississippi, toma su nombre del río homónimo, que hunde sus raíces en el idioma ojibwe y significa ‘gran río’ o, según otras fuentes, ‘padre de las aguas’.

Misuri. Adaptación al español del topónimo inglés Missouri, este procede del nombre de un grupo de pueblos nativos conocidos como missouria, voz de origen algonquiano que significa ‘el pueblo de las canoas de madera’.

Montana. Deriva de la palabra castellana montaña, que fue propuesta como nombre del estado por el congresista de Ohio James Mitchell Ashley en 1864, en alusión al tramo de la cordillera de las Rocosas que recorre el territorio por el oeste.

Nebraska. Este topónimo deriva del nombre nativo para el río Platte que deriva, o bien del omaha ni braska, o bien del otoe-missouria ni brathge,términos ambos que significan ‘aguas planas’. Por cierto, el nombre actual de dicho río procede del francés rivière platte, ‘río plano’.

Nevada. Debe su nombre a la cercana cordillera, situada en su límite occidental, que fue bautizada en 1776 como Sierra Nevada, en honor a las montañas homónimas de la península ibérica, por el misionero franciscano español Pedro Font cuando la ubicó por primera vez en un mapa que trazó.

Nueva Jersey. Fue bautizado New Jersey, en inglés, en el año 1664 por uno de sus cofundadores, sir George Carteret, en referencia a su lugar de origen, Jersey, isla del canal de la Mancha.

Nueva York. A inicios del siglo XVII comerciantes neerlandeses establecieron en la región, habitada originalmente por indios lenapes, un asentamiento que denominaron Nueva Ámsterdam. En 1664, los británicos conquistaron la ciudad y la rebautizaron con el nombre de Nueva York en honor al duque de York y Albany, el futuro Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia (1685-1688).

Nuevo Hampshire. Es el nombre que escogió el navegante británico John Mason (1586-1635) para su colonia (New Hampshire, en inglés) que fundó allí hacia 1623, en honor del condado de Hampshire, situado en la costa sur de Inglaterra.

Nuevo México. Fue llamado así por los conquistadores españoles que reconocieron el territorio a mediados del XVI porque creyeron haber dado con culturas nativas similares a las de los aztecas o mexicas (voz esta del náhuatl mēxihco, cuyo significado se desconoce), fundadores de México-Tenochtitlan, ciudad que más tarde daría nombre al Estado de México.

Ohio. Decimoséptimo estado a partir de 1803, fue nombrado de este modo en honor del río Ohio, cuya etimología se halla en la voz iroquesa ohi-yo, que significa ‘gran arroyo’.

Oklahoma. Este término, procedente del idioma choctaw, a partir de okla,‘nación, tribu, pueblo’, y homm, ‘rojo’, esto es, ‘pueblo rojo’, fue propuesto para denominar el territorio por el nativo Allen Wright, jefe de la Nación Choctaw de Oklahoma de 1866 a 1870.

Oregón. El territorio fue bautizado en 1848 con este nombre, de origen incierto. Una hipótesis sostiene que proviene de la palabra francesa ouragan, ‘huracán’, con la que los galos se referirían al río más largo de la región noroeste de Norteamérica, hoy llamado Columbia, donde los fuertes vientos chinook se hacen notar en su curso más bajo. Otra versión afirma que Oregón deriva del castellano orejón, nombre que los españoles, los primeros europeos en explorar aquella tierra, dieron a varias de las tribus allí establecidas.

Pensilvania. Del inglés Pennsylvania, el nombre de este estado, formado a partir del apellido Penn y la voz latina silvanus, significa literalmente ‘bosques de Penn’. Este territorio de frondosa vegetación fue denominado de este modo para honrar al almirante británico William Penn (1621-1670), quien había prestado una cuantiosa suma al rey Carlos II de Inglaterra y este se la devolvió en forma de tierra a su hijo, William Penn júnior.

Rhode Island. La hipótesis más defendida es que el topónimo, proveniente del neerlandés antiguo roodt Eylandt, ‘isla roja’, fue dado hacia 1614 por el científico holandés Adriaen Block en alusión al color de los acantilados de esta región. Posteriormente, el término sería alterado por los colonos británicos por influencia de la isla griega de Rodas (en inglés, Rhodes).

Tennesse. Tanasi, de donde proviene este topónimo, fue originalmente el nombre de un poblado cheroqui situado a orillas del Pequeño Río Tennesse, en el actual condado de Monroe. El significado de esta palabra se desconoce.

Texas. Hunde sus raíces en el vocablo caddo taysha, ‘amigos’ o ‘aliados’, que era como los colonizadores españoles llamaron a la tribu que habitaba aquellas tierras. El término adoptó la forma castellana teja, con su consiguiente plural tejas, del cual procede el actual nombre de Texas.

Utah. Proviene de yuta, castellanización de la voz apache yudah, ‘alto’, que era el nombre de los indígenas utoaztecas que habitaban en la Gran Cuenca, conocidos hoy como utes.

Vermont. Aunque no está claro su origen, algunas fuentes coinciden en afirmar que proviene de las palabras francesas vert y mont, esto es, ‘monte o montaña verde’, nombre supuestamente propuesto en 1777 por Thomas Young, miembro del Comité de Correspondencia de Boston y participante del Motín del Té que tuvo lugar en esta ciudad cuatro años antes.

Virginia. Llamado así para rendir homenaje a la reina Isabel I de Inglaterra, quien, al no haber contraído nunca matrimonio, era conocida popularmente como la Reina Virgen.

Virginia Occidental. Este territorio se separó del estado de Virginia durante la guerra de Secesión, en 1863.

Washington. Se convirtió en el 42.º estado en 1889 bajo este nombre, que rinde homenaje a George Washington, primer presidente de los Estados Unidos en 1789.

Wisconsin. Admitido como estado en el año 1848, toma su nombre del río homónimo, bautizado así por los grupos indios algonquinos que habitaban la región. El término fue adoptado por los exploradores franceses. Se especula que podría proceder del miami-illinois meskonsing, ‘se encuentra rojo’, en referencia al color de la sedimentación del río; o del ojibwe miskwasiniing, ‘lugar de piedra roja’.

Wyoming. El nombre procede del monsee (lengua algonquina) chwewamink,que significa ‘en la gran llanura del río’, y fue tomado de Gertrudis de Wyoming (1809), poema ambientado en las guerras indias, del escritor escocés Thomas Campbell.
             
                 

Son de origen español;


California

Colorado

Montana

Nevada


Florida de la expresión Pascua Florida: al ser descubierta en la época de Pascua por Juan Ponce de León y encontrar el lugar con una vegetación muy exuberante y rica aún para la época del año. Es el primer territorio estadounidense al que se dio nombre.

Los siguientes, de palabras francesas:

Vermont: de Vert Mont, Montes Verdes

Wisconsin: Traducción francesa de una palabra india de origen desconocido

Estados que reciben su nombre de reyes y reinas de Inglaterra, del tiempo en que eran colonia británica:

Georgia Por George II, rey de Inglaterra

Maryland Por Henrietta Maria, reina y esposa de Charles I de Inglaterra

North Carolina,South Carolina Por Charles I rey de Inglaterra

Virginia, West Virginia Por la reina Elizabeth de Inglaterra, también llamada “Virgin Queen”

Estados que reciben su nombre de personajes de la nobleza;

Delaware Por Sir Thomas West, Barón De La Warr

Louisiana Por Luis XIV, rey de Francia

New York Por Duque de York

Pennsylvania Por William Penn

Algunos Estados de Estados Unidos deben su nombre a territorios existentes en Europa:

New Hampshire Por el condado inglés de Hampshire

New Jersey Por la isla inglesa, en el Canal, de Jersey

Rhode Island Por la isla griega de Rodas

Maine Para distinguir tierra firme (mainland) de las islas.

Descubridores y personajes americanos;

Hawaii Por Hawaii Loa, su descubridor

Oregon Por los textos de Maj. Robert Rogers, un oficial inglés

Washington Por George Washington

Palabras indias, en el caso de Idaho, es algo inventado. Pero para otros se conoce la palabra pero no su origen:

Connecticut De la palabra “Quinnehtukqut” que significa Junto al Largo Río

Michigan De la palabra “Michigana”, Gran Lago

Tennessee De una palabra de la tribu Cherokee

Arkansas De una palabra de la tribu Quapaw

Sin conocer si quiera la palabra que la originó:

Iowa de una palabra que significa “País Hermoso”

Mississippi de una palabra que significa “Padre de las Aguas”

Texas de una palabra que significa “Amigos”

Relacionadas con los indios y sus tribus:

Indiana significa “País de indios”

Missouri

Utah de la tribu Ute, que significa Pueblo de las Montañas

Massachusetts de la tribu Massachusett, que significa Sobre la Gran Colina

De palabras de idiomas indios:

Alabama de la tribu Choctaw, significa “Recolectores de Vegetación”

Alaska de la tribu Aleut, significa “Gran País”

Arizona de la tribu O’odham, significa “Pequeño manantial”

Illinois de la tribu Algonquin Tribu de hombres superiores

Kansas de la tribu Sioux Gente del viento del sur

Kentucky de la tribu Iroquoian Tierra del mañana

Minnesota de la tribu Dakota Agua del color del cielo

Nebraska de la tribu Oto Aguas tranquilas

New Mexico de la tribu Azteca El sitio de Mexitli, un Dios azteca

Ohio de la tribu Iroquoian Gran río

Oklahoma de la tribu Choctaw Pieles rojas

North Dakota, South Dakota de la tribu Lakota, una subtribu de los Sioux, significa “Aliados”

Wyoming de la tribu Munsee, significa “En el Gran Río Tranquilo”.


Idaho es quizás el único estado en ser nombrado prácticamente a consecuencia de un error. A comienzos de los años 1860, cuando el Congreso de Estados Unidos entreveía la posibilidad de administrar un territorio en las Montañas Rocosas, el excéntrico e influyente George M. Willing sugirió la denominación de “Idaho”, alegando que derivaba de una voz shoshone que significaba “el sol que nace en las montañas” o la “gema de las montañas”. Willing aclaró más tarde que él mismo inventó el término. Como resultado, el Congreso tomó la decisión de llamarlo Territorio del Colorado en febrero de 1861. Sin embargo, la palabra “Idaho” no desapareció. El mismo año que el Congreso creó a Colorado, un condado llamado Idaho fue fundado al este de Washington, en honor a un barco de igual denominación, que había anclado a orillas del río Columbia en 1860. No está claro si el bote fue anterior o posterior a la declaración de Willing. A pesar de ello, una porción del territorio de Washington que incluía al condado de Idaho, fue utilizada para crear para del estado homónimo en 1863. Dejando de lado la falta de información sobre el origen del nombre, muchos libros de texto del siglo XX concordaron en que provenía del shoshone “ee-da-how”. 
            
GENTILICIOS DE LOS ESTADOS DE EE. UU.

Alabama: alabamiense.

Alaska: alaskeño/ña o alasqueño/ña.

Arkansas: arkansino/na.

California: californiano/na. 


Carolina del Norte: norcarolino/na. 

 
Carolina del Sur: surcarolino/na.

Colorado: coloradeño/ña.

Connecticut: conectiqués/esa.

Dakota del Norte: nordakoteño/ña.

Dakota del Sur: surdakoteño/ña.

Delaware: delawareño/ña.

Florida: floridano/na o floridense.

Georgia: georgiano/na.

Hawái: hawaiano/na.

Idaho: idahoano/na.

Illinois: ilinoisiano/na.

Indiana: indianés/esa.

Iowa: iowano/na.

Kansas: kanseño/ña.

Kentucky: kentuckiano/na.

Luisiana: luisiano/na.

Maine: mainés/mainesa.

Maryland: marilandés/esa.

Massachusetts: masachusetano/na.

Míchigan: michiguense.

Minnesota: minesotano/na.

Misisipi: misisipiano.

Misuri: misuriano/na.

Montana: montanés/esa.

Nebraska: nebrasqueño/ña.

Nevada: nevadense.

Nueva Jersey: neojerseíta.

Nueva York: neoyorquino/na (aunque menos frecuente, también es válida la grafía neoyorkino/na).

Nuevo Hampshire: neohampshireño/ña.

Nuevo México: neomexicano/na o neomejicano/na.

Ohio: ohioano/na.

Oklahoma: oklahomense.

Oregón: oregonés/esa.

Pensilvania: pensilvano/na.

Rhode Island: rodislandés/esa.

Tennessee: tennesiano/na.

Texas: texano/na (grafía recomendada). (*) También es válida la grafía tejano/na, común en España.

Utah: utaheño/ña.

Vermont: vermontés/esa.

Virginia: virginiano/na.

Virginia Occidental: virginiano/na del Oeste.

Washington: washintoniano/na.

Wisconsin: winsconsinita.

Wyoming: wyominguita.


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