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12 abril 2014

¿Por qué sobarnos un golpe ayuda a aliviar el dolor?

          
Al parecer la forma como pensamos en el dolor tiene un efecto importante en la forma como realmente sentimos ese dolor.
Cuando después de golpearnos nos sobamos en la espinilla, por ejemplo, estimulamos un grupo distinto de nervios y esto nos permite enfocarnos en algo más que las señales que nos envían los receptores del dolor.
También se cree que puede haber una correlación ilusoria.
Es decir, la mayoría de los golpes sólo duelen agudamente unos segudos. Si gastamos esos segundos sobándonos la zona lesionada, lo más seguro es que pensemos que la sobada fue lo que alivió el dolor.
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03 abril 2014

La historia de Patrick

          
La historia de Patrick conmueve pero afortunadamente tuvo un final feliz. Cuando era apenas un cachorro fue rescatado de una muerte segura por un grupo de personas que dieron todo para salvarle la vida.
Gran parte de su suerte actual Patrick se la debe al encargado de un edificio de Nueva Jersey, Estados Unidos. Fue él quien alertó que dentro de una bolsa de basura en un contenedor había un perro. Se dio cuenta por el débil gemido que se escuchaba dentro de la misma.
El encargado rápidamente sacó a Patrick del contenedor, segundos antes de que un contenedor procediera a retirar la basura de ese lugar para compactarla.
Si bien Patrick se salvó por muy poco de la muerte en aquella oportunidad, el milagro iba a tener un capítulo mucho más complejo. El pequeño cachorro estaba en un dramático estado de desnutrición.
Por ese motivo, decidió avisar a un grupo de veterinarios para que ellos intentaran salvarle la vida, otra vez más. El desafío no era fácil, pero finalmente tuvo éxito después de muchos esfuerzos de quienes le devolvieron la felicidad e hicieron posible que Patrick tuviera una segunda oportunidad. Hoy sigue viviendo en Nueva Jersey, fue adoptado por una mujer que le da todos los gustos.
Algunas imágenes pueden herir tu sensibilidad…
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
          
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30 marzo 2014

¿Es realmente posible producir energía a partir de la orina?

          
Actualmente habitan el planeta más de 7.000 millones de personas, lo que representa un promedio aproximado de 10.500 millones de litros de orina humana que se producen y que se desperdician cada día.
Es el equivalente a 4.200 piscinas de tamaño olímpico, si alguien las contara. De hecho algunos científicos lo hacen y, si tuvieran la oportunidad, este desecho humano no se desperdiciaría más.
Alrededor de una séptima parte de la población carece de acceso a servicios básicos de electricidad y, ya que la oferta mundial de petróleo disminuye lentamente y el carbón sigue acumulando gases de efecto invernadero, los científicos buscan soluciones para proveer de energía al mundo con prácticas más renovables y sostenibles.
Una de las respuestas podría estar en los métodos que se están desarrollando para generar energía a partir de una fuente tal vez inesperada.
El año pasado, un grupo de investigadores de Bristol Robotics Laboratory en el Reino Unido demostró que podían cargar un teléfono móvil con orina humana. 
Su dispositivo utiliza lo que se conoce como celda de combustible biológica o MFC (por sus siglas en inglés), que generó la energía suficiente para que un teléfono inteligente enviara mensajes de texto, navegara por Internet y pudiera realizar llamadas cortas.
Pero los investigadores creen que en un futuro podrían ayudar a dar electricidad a viviendas, edificios e incluso pueblos enteros que están fuera de las redes eléctricas.
Una celda de combustible biológica es esencialmente un convertidor de energía que utiliza bacterias de la naturaleza para descomponer materia orgánica, y así produce electrones que se convierten en energía.
Es un sistema de autorrenovación, ya que cuantos más desechos comen los microbios, más energía puede generar el sistema y por más tiempo.
Las celdas de combustible biológicas (CCB) son uno de los medios más eficientes de conversión de residuos en energía.
          
Según Ani Vallabhaneni, cofundador de Sanergy, una empresa start-up que convierte los desechos humanos en energía y fertilizantes en los barrios pobres de Kenia, los digestores de biogás comunes (que convierten los desechos en gas metano principalmente) poseen aproximadamente un 35% de eficiencia en términos de captación de energía en el interior de los residuos.
Las CCB, según los expertos, tienen más de 85% de eficiencia, la investigación sobre las CCB no es nada nuevo. Su origen se remonta a hace más de un siglo. Pero los métodos han avanzado de forma irregular desde entonces.
En la década de 1960, la NASA comenzó a intentar usar celdas de combustible biológicas en el espacio para generar energía a partir de cáscara de arroz.
En los '80, los científicos empezaron a investigar si estas células podrían ayudar a dar energía a los países en desarrollo.
Y a partir de 2000, esta área de investigación realmente tomó fuerza.
Ioannis Ieropoulos, el investigador principal de Bristol detrás del teléfono cargado con orina, y su equipo han trabajado en esta tecnología desde el año 2002.
Pero su reciente avance surgió gracias a un nuevo enfoque, que consiste en agrupar una serie de celdas de combustible biológicas pequeñas.
"[Ieropoulos] está rediseñando la celda de combustible para hacerla más pequeña y agrupar más celdas, y así obtener más electrones", dice Carl Hensman de la Fundación Bill y Melinda Gates, que financia la investigación de Ieropolous.
Entonces, ¿podría la energía obtenida del pipí ser realmente la energía del futuro? ¿Y puede ser una solución no sólo para los países desarrollados, sino también para los miles de millones de personas alrededor del mundo que no tienen acceso a la electricidad?
En la actualidad los mayores obstáculos radican en costos, escala y salida, a nivel comercial, estos sistemas podrían aplicarse a las plantas de tratamiento de aguas residuales, ahorrando enormes costos mediante la recuperación eficaz de energía, durante el proceso de tratamiento de orina y retroalimentando el sistema.
En una escala menor, para uso en el hogar o la oficina, aún no producen la suficiente electricidad a partir de la orina como para justificar el espacio y los gastos. Para lugares sin grandes sistemas industriales, pero con necesidad tanto de energía como de agua potable, es otra historia.
"Hay una gran cantidad de investigación básica en proceso, mucho aún por desarrollar. Creo que puede lograrse, pero el costo debe ser realmente bajo", dice Korneel Rabney, presidente de la Sociedad Internacional de Electroquímica y Tecnología Microbiana (ISMET, por sus siglas en inglés).
Rabney estima que si una caja de un metro cúbico que contiene un sistema agrupado de celdas de combustible biológicas se instalara en un pueblo de 2.500 personas, y toda su orina se canalizara constantemente a través de ella, podría generar una corriente constante de alrededor de 500 vatios.
Esto equivaldría a 12 kilovatios-hora de energía por día aproximadamente, o lo suficiente para encender un foco estándar de 50 vatios por más o menos 240 horas.
En la actualidad, este tipo de sistema podría costar entre US$5.000 y US$10.000. Si bien este es un valor importante, duraría por un tiempo increíblemente largo, dice Rabney, "porque estos organismos en el interior se autorrenuevan. Siempre y cuando se alimenten de aguas residuales, las bacterias son felices".
Sin duda, hoy en día los paneles solares pueden ofrecer más energía por unidad a ese costo, pero su vida productiva es corta y no serían capaces de limpiar las aguas residuales.
Los investigadores del laboratorio de robótica de Bristol están dispuestos a bajar el costo por unidad. Construyeron su prototipo para el teléfono móvil con unos pocos cientos de libras y en dos años esperan tener un prototipo más económico que se pueda fabricar con materiales disponibles localmente en cualquier parte del mundo.
"Tenemos que ser realistas", dice Ieropoulos, "no podemos estar promoviendo una tecnología que no se pueda implementar en un país pobre".
"No se puede esperar que un ingeniero químico esté presente en todas las aldeas. Tiene que ser simple, sólido, de larga vida, y con capacidad de autorreporte", coincidió Rabney.
Pero aunque el simple hecho de hacer pipí puede ayudarnos a hacer llamadas telfónicas por primera vez en la historia, no espere que su próximo inodoro venga con cargadores incorporados. Al menos no todavía.
          
Otras investigaciones
Las celdas de combustible biológicas pueden ser prometedoras, pero no son la única manera de liberar la energía de nuestra orina.
La orina se compone de aproximadamente 98 % de agua, y 2 % de urea, que a su vez se compone de átomos de carbono, oxígeno, nitrógeno e hidrógeno.
Gerardine Botte, investigadora de la Universidad de Ohio, desarrolló recientemente la GreenBox (Caja Verde), un aparato que extrae el hidrógeno de la urea a través de un proceso llamado electrólisis microbiana.
La electrólisis utiliza una descarga de electricidad para dividir la urea en átomos de hidrógeno y de oxígeno y luego captura el hidrógeno para producir energía. El nitrógeno se puede utilizar para fertilizantes artificiales.
A diferencia del sistema CCB de Ieropoulos, que simplemente genera electricidad a partir de bacterias, el proceso de Botte requiere una fuente constante de energía: la descarga para dividir las moléculas y producir hidrógeno.
"Si tuviera un edificio de 300 personas, necesitaría probablemente una caja de alrededor de un kilovatio de energía para limpiar el agua", explica Botte. "No se puede obtener más energía que la que se puso. El hidrógeno sólo tendría una eficiencia de 40% aproximadamente. Se está recuperando el 40% de la energía que se utiliza para limpiar la orina."
Como resultado, en este proceso se trata más de captar la energía no usada en la orina durante el proceso de purificación que de crear una nueva fuente de energía renovable.
Sin embargo, obtener hidrógeno con grado de combustible al descontaminar (eliminando el amonio) aguas residuales puede ahorrar enormes costos de energía, por lo que los beneficios potenciales son claros.
"La contribución más importante es el despliegue de estas cajas en plantas de tratamiento de agua en donde ya estamos usando energía para limpiar el agua", dice Botte.
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¿Una señal del cielo? El hombre que ganó la lotería tras perder a su esposa

          
Un hombre en Marysville, California atribuye su buena fortuna a su fallecida esposa, quien murió un día antes de que ganara un premio de lotería de 650.000 dólares.
Timothy McDaniel de 55 años dijo que su esposa murió de un ataque cardiaco, al día siguiente compró un boleto de lotería y terminó ganando en grande. Dice que es algo como una señal de arriba.
“Pienso que ella me envió este dinero para que continuara cuidando de los nietos”, McDaniel dijo a la lotería de California.
McDaniel dice que usará el dinero para comparar una nueva casa y un nuevo camión y que ahorrará el resto para cuidar a su gran familia.
“Todo pasa por una razón, y este es el alivio que necesitaba (…) Voy a continuar trabajando y viviendo mi vida como siempre lo he hecho. La única diferencia es que tengo una gran familia, y ahora si alguien necesita algo, puedo ayudarles”.
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16 marzo 2014

Algunos mitos y verdades sobre la Coca Cola

          
Alrededor de esta popular bebida se han tejido cualquier cantidad de mitos, desde su color, hasta sus ingredientes secretos; lo cierto es que la Coca Cola forma parte fundamental de la cultura pop y es por eso que hoy te traemos algunos mitos entorno a ella:
La Coca Cola nació como un medicamento 
Verdadero: Su creador la promocionaba como una bebida capaz de curar varios males, que iban desde el dolor de cabeza hasta la impotencia. El tiempo demostró que si bien no era curativa, tenía potencial para convertirse en uno de los productos más vendidos en el mundo.
La Coca Cola era originalmente de color verde
Falso: La Coca Cola siempre ha utilizado el color caramelo como parte de su formula el cual le da su distintivo color marrón y aunque la fórmula original ha ido cambiando con los años su color nunca ha variado.
La Coca Cola contenía cocaína en sus inicios
Verdadero: La receta original creada John Pemberton en 1886 contenía una mezcla de hojas de coca y semillas de cola. Hoy, se usan ciertos compuestos de la hoja de coca, pero no cocaína.
Estados Unidos es el principal consumidor de Coca Cola en El Mundo
Falso: El record mundial lo tiene México en 2007 con 135,8 litros per capita anuales, seguido por Estados Unidos con 96,0 litros per capita anuales y España con 95,4.
La imagen moderna de Santa Claus fue creada por la Coca Cola
Falso: Se cree que la imagen moderna de Santa Claus fue creada por un ilustrador comercial llamado Haddon Sundblom para la campaña navideña de 1930, sin embargo Sundblom se basó en lo que era la imagen más aceptada de Santa, ya en 1906 existían ilustraciones que mostraban a Santa gordito vestido de rojo con la larga barba.          
La Coca Cola daña tus dientes
Verdadero: Hace años se habla de esto, pero un reciente estudio demostró que el consumo excesivo de Coca Cola es terrible para la dentadura, no sólo por el contenido de azúcar, sino que por la acidez de la bebida, que causa la descalcificación de las piezas dentales, cambios de coloración y aparición de caries.
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